El cine surrealista
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El cine surrealista
A fines de la década de 1920, el surrealismo propone un cine de vanguardia que experimenta todo el tiempo como lo hace toda disciplina surrealista: liberando el inconsciente.
Es por eso que en estos films, que por lo general no llegan a la duración de un largometraje, nos encontramos con atmósferas oníricas (como si estuviéramos en sueños), donde se suceden escenas extrañas, inquietantes, por momentos delirantes y sin conexión alguna entre unas y otras.
La liberación del insconciente en la creación es lo que se denomina “automatismo psíquico”. El propio André Breton, quien redacta el Manifiesto surrealista de 1924, define al surrealismo como un “automatismo psíquico puro”, que consiste en dejar fluir la psiquis, el alma, de manera automática, sin pensar en absoluto, sin dejar intervenir a la razón.
Las imágenes impactan, provocan, sacuden al espectador, y suelen tener sentido por sí solas. No necesariamente deben tener una continuidad lógica, secuencialidad. No necesariamente se ordenan en la línea de un argumento.
Por eso se dice que, haciendo una comparación con la literatura, si una película tradicional narra una historia como una novela, entonces el cine surrealista es una poesía de imágenes.
Hay una postura ideológica que lleva al artista surrealista a ponerse al margen de la razón, de los principios estéticos, de los principios morales y de cualquier orden: su provocativo y por momentos escandaloso arte es una bofetada a la sociedad burguesa decadente, de la cual el individuo debe liberarse (así como el inconsciente debe liberarse de la trampa de la razón).
Como conclusión, digamos que el cine surrealista no es la mirada del artista hacia afuera sino hacia adentro. Y eso nos remite a la imagen más famosa del cine surrealista (la que elegimos para ilustrar esta publicación), que ha sido efectivamente un sueño de Buñuel y en la que vemos a Simone Mareuil y su ojo siendo cortado con una navaja: estamos frente a todo un símbolo del cine que “quiere ver qué hay detrás del ojo”.
Imagen: Simone Mareuil en la escena más famosa del cine surrealista (Un perro andaluz, 1929, Luis Buñuel).
Películas representativas:
La estrella de mar (Many Ray y Jacques-André Boiffard, 1928)
La caracola y el clérigo (Germaine Dulac, 1928)
Un perro andaluz (Luis Buñuel, 1929)
La edad de oro (Luis Buñuel, 1930)
La sangre de un poeta (Jean Cocteau, 1930)
Te recomendamos algunos links:
Momentos inolvidables del cine: Un chien andalou (Un perro andaluz, Luis Buñuel, 1929).
Slapstick comedy (la comedia física).
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