La cosmovisión, la idea y el recurso.

La cosmovisión idea recurso

La cosmovisión, la idea y el recurso, o Un guión no es inteligente sólo por estar filmado en blanco y negro.

Pudimos hacer esta publicación gracias a las pequeñas donaciones ¿Cómo se sostiene 3 minutos de arte?

 

Creatividad básica (y por lo general desconocida o malinterpretada).

Toda pieza creativa está conformada por tres componentes elementales: la cosmovisión, la idea y el recurso (en realidad este último no es un único componente sino varios; en una sola obra se utilizan, por lo general, muchos recursos).

Desde la pieza creativa más simple a la más compleja, siempre hay o tiene que haber, antes que nada, una cosmovisión: la visión particular del mundo del artista, o el universo que ha creado, su concepto de la vida, su mensaje. Es lo que existe previo a la obra, y es lo que el creativo, de manera consciente o inconsciente, quiere y/o necesita expresar.

También hay, indefectiblemente, una idea: la manera de contar, de transmitir, de “vehiculizar” esa visión del mundo que tiene el artista. La ideas, como podemos sospechar, se dividen en 2: las originales (las creadas por el propio artista), y las ideas de otros.

Y finalmente están los recursos: un grupo de materiales y herramientas que ayudan al artista a dar forma a la idea, a “contarla” de la manera más atractiva, más efectiva o más consecuente con la cosmovisión del artista. Los recursos por lo general son herramientas que ya existen, muy pocas veces un creativo crea un nuevo recurso. En este punto, no es tan importante la originalidad del recurso sino el saberlos utilizar bien.

 

Tomemos un ejemplo del cine: Medianoche en París.

En Medianoche en París, Woody Allen habla de su visión sobre el presente y el síndrome de la edad de oro, que consiste en tener nostalgia por una época en la que no vivimos (una nostalgia que muchas veces no nos deja dimensionar lo maravilloso que es el presente).

Como en todas sus películas, la cosmovisión que muestra Allen aquí es uno de los temas que componen su cosmovisión más general (es muy difícil que un artista pueda transmitir todo lo que piensa y siente sobre la vida y el universo en una única obra).

La idea (el argumento de la película) es que, gracias a la magia de París, un escritor puede viajar a esa época dorada por la cual tiene nostalgia y así “vivirla en serio”.

Entre las herramientas que elige para contar esa historia está el humor (podría haber elegido contarla con la forma de drama, de tragedia). También elige determinados temas musicales que le ayudan a generar el clima que desea. Elige determinados encuadres y tipos de tomas de entre todos los tipos de tomas que existen. Y para decir que París es mágica, por ejemplo, decide iniciar la película con una gran cantidad de tomas de lugares bellos de la ciudad, que hace que el espectador sienta que ese lugar es mágico, que no es de este mundo, que es un lugar donde todo puede pasar.

Los recursos que se usan en cada obra son muchísimos (aquí damos apenas un par de ejemplos). Pero hay uno curioso, ya que no es un recurso que sirva tanto para contar la historia sino que es algo más “manierista”, algo con lo que el director muestra su talento, pone su firma: y es que el protagonista (Owen Wilson) no actúa simplemente del personaje, sino que actúa de Woody Allen haciendo del personaje.

 

Y por qué no el ejemplo de un pintor maldito del siglo XX.

Pensemos en Chaim Soutine, un pintor de los llamados “malditos” como Modigliani (de quien era amigo). Como pintor maldito que es, su vida es miserable (pasa verdaderamente hambre), desesperada, atormentada, frenética, llena de angustia existencial. Un verdadero infierno.

Y ese infierno, su manera de sentir la vida terrena, es su cosmovisión, lo que transmite en gran parte de su obra.

Ya tenemos la cosmovisión, entonces vayamos a una de sus ideas: en vez de mostrar la desesperación reflejada en un autorretrato, decide pintar “paisaje desesperados, atormentados, retorcidos”.

Es una idea muy interesante, aunque no del todo inédita: en la historia del arte ya se había visto el paisaje psicológico, el paisaje simbólico, y los mismos expresionistas ya trasladaban sus emociones al paisaje. Sin embargo, Soutine renueva la idea aplicándole un recurso original, que es el de “retorcer” casas, árboles y el paisaje en general. Es como si lo “torturase” (es el recurso de distorsión emotiva, llevado a una nueva dimensión, al extremo).

Además del recurso de la distorsión emotiva, hay otro esencial que es el de la pincelada gestual: la que ya desde la manera en que es aplicada transmite emociones (en el caso de Soutine: desesperación, furia, locura).

Otro recurso genialmente utilizado por este artista es el uso de los colores con una función expresiva, emocional (como los fauves o los expresionistas). Lo novedoso es que los utiliza en sentido inverso: en vez de utilizar colores depresivos, más relacionados con la muerte, utiliza colores llenos de vida, que provocan un efecto de mucha intensidad emotiva (en la desesperación no sólo hay muerte sino que también hay vida, justamente lo que hace a los pintores malditos tan admirados, tan fascinantes).

 

Cuando el artista cree que está haciendo arte pero sólo está mostrando recursos.

Un recurso puede llegar a ser más que una simple herramienta.

La utilización de un recurso puede llegar incluso a ser la idea de una obra, si la utilización o la invención de dicho recurso (pensemos en el retorcer paisajes de Soutine) sirven para contar directamente la cosmovisión del artista.

Y aún más: la elección de un recurso puede en algún caso extremo llegar a ser casi la cosmovisión misma del artista. Pensemos, por ejemplo, en una obra de arte audiovisual donde un artista elige como recurso el collage, que es la manera en que ve al mundo: un caos de estímulos externos, que atacan como una horda al ser humano hasta su alienación (la pérdida de la razón o alteración de los sentidos).

Un recurso puede llegar a ser más que una simple herramienta. Pero es mejor pensar que por lo general sí es una simple herramienta.

Manejar herramientas con habilidad, pero sin tener una mirada propia con la que enriquecer a los demás, o no tener ideas para expresar una mirada, eso es ser un virtuoso, que no es lo mismo que ser un artista (al menos ésta es la concepción que podemos decir que se impone desde la gestación del arte moderno hasta aquí).

 

La forma, el contenido y el guante lleno de aire de Kandinsky.

Kandinsky dice que la forma sin contenido no es una mano sino un guante lleno de aire.

Sostener una obra en un recurso, sin tener ni contenido ni una idea para contar ese contenido, es como querer convencer al mundo de que uno es inteligente sólo por el hecho de haberse puesto gafas. O que un guión es inteligente sólo por estar filmado en blanco y negro.

El artista tiene que tener algo que decir, para que la mano con la que hace arte no sea sólo un guante lleno de aire. Y para tener algo que decir, primero tiene que vivir. Y eso que vive el artista es lo que lo hace fascinante, más allá del virtuosismo con el que pueda manejar sus recursos.

En este punto, es imposible dejar de recordar a Oscar Wilde, quien decía que él ponía toda su genialidad en el vivir, y que el hecho que su arte resultara genial era una mera consecuencia de ello.

 

Si quieres leer sobre temas relacionados, te recomendamos algunos links:

El paisaje expresionista de Soutine.

Kandinsky y la forma sin contenido.

La técnica del collage.

El mecanismo de la creatividad y el cheque de Groucho Marx.

La conciencia del kitsch.

Recuerda que también puedes encontrar más material utilizando el buscador de la página.

 

Te invitamos a suscribirte gratis al newsletter de 3 minutos de arte, para recibir por correo anticipos y material exclusivo.
Nuestra mirada: Manifiesto del optimista.
El proyecto 3 minutos de arte.
¿Quieres apoyar a 3 minutos de arte?

 


0 comentarios

Deja una respuesta

Avatar placeholder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.