La comedia a la italiana
Cine
La comedia a la italiana
La comedia a la italiana, que debe su nombre a la película Divorcio a la italiana (títulos que afirman esa idea del imaginario colectivo que sostiene que en Italia todo es diferente, pintoresco, extravagante), tiene una época dorada que abarca desde principios de los años cincuenta hasta fines de los setenta.
La característica que estas películas tienen en común, probablemente la clave de su éxito, la clave de que aún se sigan disfrutando y considerando obras decididamente entrañables, es la combinación de realismo con el humor, con cierta carga satírica, crítica de esa realidad.
Cuando hablamos de realismo, tenemos que tener en claro que la comedia a la italiana es heredera directa del neorrealismo italiano.
El neorrealismo es uno de movimientos cinematográficos más influyentes de la historia, que nace con la Segunda Guerra Mundial (a principios de los años cuarenta), y muestra al natural, sin los artificios ni el glamour al que la pantalla tenía acostumbrado al espectador, las dificultades y miserias humanas que atraviesan al pueblo, a los protagonistas que son gente común.
Es como si luego de años de fuerte neorrealismo, (y si bien Italia se está recuperando económicamente todavía hay un trasfondo social complicado), a ese cine que muestra a la sociedad y sus miserias se le agrega el humor con mucho éxito.
La crítica social no desaparece: se corre del drama a la sátira (la sátira consiste en utilizar el humor en formas de ironía y sarcasmo para realizar una crítica social).
La comedia a la italiana pinta la sociedad y sus costumbres con cierta ternura, trata esa vida cotidiana pintoresca como algo poético, adorable, y al mismo tiempo se permite exagerar sus estereotipos (las percepciones, las ideas colectivas que tenemos de cómo son y se comportan distintos grupos humanos) para reírse de sí misma, de su caos, de sus defectos. Es que en la vida el amor opera misteriosamente: uno no se enamora indefectiblemente de la perfección, sino que muchas veces se enamora de pequeños defectos adorables.
Como decíamos, influenciada por el neorrealismo (donde los recursos eran escasos por cuestiones económicas, pero esa escasez era funcional para mostrar la realidad al natural, sin artificios), las comedias cuentan con más creatividad y talento de sus directores y actores que grandes presupuestos. Y el naturalismo, combinado con la teatralidad (con cierta exageración) que exige la comedia, terminan creando una fórmula infalible y realmente exitosa.
En la comedia a la italiana nos encontramos generalmente con los estratos sociales más postergados, con humildes trabajadores que se desloman por salir de la miseria y con unos valores y una moral intachables, aunque por lo general con poca suerte. Y también encontramos infinidad de bribones, pillos, ladronzuelos, vividores, pícaros, vagos, buscavidas. Y lo genial es que esos canallas terminan resultando encantadores.
Prestemos atención a una diferencia esencial entre la comedia a la italiana y la screwball comedy norteamericana (cuyo éxito empieza un par de décadas antes, pero que también es un cine de comedia en tiempos de crisis económica): la italiana no suele buscar sus historias en la clase alta, de vida lujosa y sofisticada como en la comedia norteamericana, que tiene el atractivo para el espectador de involucrarse en un mundo exquisito e inalcanzable, aunque siempre con el mensaje optimista que lo importante o lo que hace la felicidad son otras cosas y no el dinero. La comedia a la italiana, como ya comentamos, busca sus historias generalmente en ámbitos comunes, ordinarios, donde los protagonistas son personajes comunes, ordinarios. De ahí que su fuerte conexión con el público pasa por otro lado: agobiado de tanta realidad, ese público encontrará una vía de escape ya no soñando con mundos imposibles, sino a través de la risa.
Reírse de la realidad: la comedia que nace de la tragedia.
Imagen: Marcello Mastroianni en Divorcio a la italiana (Pietro Germi, 1961)
Películas representativas:
Totò a colori (Steno, 1952)
Los inútiles (Federico Fellini, 1953)
Pan, amor y celos (Luigi Comencini, 1953)
Un americano en Roma (Steno, 1954)
La ladrona, su padre y el taxista (Alessandro Blasetti, 1954)
Los desconocidos de siempre (Mario Monicelli, 1958)
La gran guerra (Mario Monicelli, 1959)
El alcalde, el guardia y la jirafita (Luigi Zampa, 1960)
Divorcio a la italiana (Pietro Germi, 1961)
Il sorpasso (Dino Risi, 1962)
Los monstruos (Dino Risi, 1963)
Ayer, hoy y mañana (Vittorio De Sica, 1963)
Matrimonio a la italiana (Vittorio De Sica, 1964)
Operación San Genaro (Dino Risi, 1966)
La armada Brancaleone (Mario Monicelli, 1966)
Amici miei (Mario Monicelli, 1975)
Te recomendamos algunos links:
I soliti ignoti (Rufufú/Los desconocidos de siempre, Mario Monicelli, 1958).
La screwball comedy (absurdo y enredos).
Slapstick comedy (la comedia física).
La primera comedia de la historia del cine.
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