La cámara subjetiva
Cine
La cámara subjetiva o plano subjetivo
La cámara subjetiva es la cámara que filma lo que están viendo los ojos de un personaje, por eso también se la llama POV (Point of View/Punto de vista).
El director nos invita a dejar de observar cómodamente desde la butaca para que veamos la escena desde adentro, y nos pone directamente en los zapatos de ese personaje.
La subjetividad que nos propone el director puede tener distintas intenciones, lo que nos demuestra que se trata de un recurso con muchísimo potencial expresivo. Esas intenciones pueden ser:
- Intensificar la identificación del espectador con el personaje. Esto es evidente: cuanto más se “mete” el espectador dentro del personaje, más se involucra con la historia.
- Generar más ansiedad, más tensión dramática. Pensemos en un film donde el espectador tiene información que el personaje no tiene. Una cámara subjetiva puede generarnos más ansiedad cuando el personaje pasa de largo cierto elemento clave, sus ojos pasan de largo esa información que le falta, o sí mira algo pero sin darse cuenta de lo que eso producirá en los próximos instantes, de la amenaza que significa eso que está mirando. En Victor Victoria (Blake Edwards, 1982), James Garner espía a Julie Andrews cuando ella se va a dar un baño, a través de una hendija que deja la puerta del placard apenas abierta. Él se ha enamorado de ella pero no sabe si es hombre o mujer. Los espectadores sabemos la respuesta. Cuando la cámara se vuelve subjetiva, ella entra y sale del plano, o se pone de espaldas al quitarse la camisa, generándonos la ansiedad de que por momentos él está por ver la verdad y por momentos no puede descubrirla. (Enlace con el video de una escena del film al pie de la publicación)
- En una película narrada desde distintas perspectivas de distintos personajes, una cámara subjetiva puede ser fundamental para dejar bien en claro esa diferencia de perspectivas, incluso en una pequeña escena mostrando qué vio uno y qué vio el otro.
- Provocar al espectador a tomar una postura propia (incluso aunque no sea la misma que la del personaje y ahí no se identifique con él). El personaje cuyos ojos ven lo que nos muestra la cámara subjetiva es desafiado, pero en realidad el desafiado es el espectador. En Matrix (Hermanas Wachowski, 1999) esa intención es evident: mientras hablan Morfeo y Neo, hay un intercambio de planos que no llegan a ser planos subjetivos, pero en cambio sí es decididamente un plano subjetivo el de Neo cuando Morfeo lo desafía a elegir la píldora azul o la roja. Morfeo nos está mostrando las píldoras a nosotros, los espectadores. (Enlace con el video de la escena del film al pie de la publicación)
- La atracción del voyeurismo: si el personaje de la subjetiva está espiando y puede ser descubierto en cualquier momento, el espectador comparte la emoción del protagonista. Un ejemplo muy interesante es La ventana indiscreta, de Hitchcock: James Stewart es un fotógrafo que se ha roto la pierna y está en una silla de ruedas en su departamento. Lo único que puede hacer es espiar a sus vecinos desde la ventana trasera y así es como descubre que hubo un asesinato. Lo interesante de este film y del uso de la cámara subjetiva es que es una metáfora de que, al mirar cine, todos los espectadores estamos “espiando” la vida de otros. Para Hitchcock, todos somos voyeurs y la pantalla de cine es también una ventana indiscreta. (Enlace con el video de una escena del film al pie de la publicación).
Imagen: The Matrix (Matrix, Hermanas Wachowski, 1999)
Videos fundamentales de escenas con cámaras subjetivas (clic sobre el nombre del film para acceder al video):
Grandma’s Reading Glass (La lupa de la abuela, G. A. Smith, 1900) El nacimiento del plano subjetivo, en el film de uno de los más importantes cineastas de la Escuela de Brighton.
Victor Victoria (Blake Edwards, 1982). la escena en la que James Garner espia a Julie Andrews.
Matrix (Hermanas Wachowski, 1999). La escena en la que Morfeo le da a elegir a Neo entre la píldora roja y la azul.
Rear Window (La ventana indiscreta, Alfred Hitchcock, 1954). La subjetiva del fotógrafo cuando observa una extraña situación “espiando” el edificio de enfrente. Como no se escucha lo que sucede allá, él tiene que completar la escena con su imaginación (y nos obliga a los espectadores a completarla también).
Charade (Charada, Stanley Donen, 1963). Una subjetiva desde el cadaver como sutil toque de humor negro.
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