Harold Lloyd

Harold Lloyd

Cine

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Harold Lloyd y el hombre de las gafas

 

Así como Chaplin crea a Charlot en 1914 (el vagabundo con modales de caballero, torpe pero bastante ingenioso para ganarse el pan y para poner en ridículo a la policía y a los ricachones, pobre como nadie y generoso como nadie también), Harold Lloyd crea en 1917 un personaje que también será aclamado en su momento y marcará un hito en la historia del cine: “El hombre de las gafas”.

Antes de crear a este personaje, que lo convertirá en uno de los cómicos más importantes de la historia del cine (algunos consideran a Chaplin, Lloyd y Keaton como los tres más grandes, aunque habría que debatir si no hay que ampliar ese grupo selecto con Stan Laurel y Fatty Arbuckle), Harold Lloyd crea otros que no trascenderán demasiado.

El primero de ellos, llamado Willie Work, no trasciende porque es una copia burda del Charlot de Chaplin.

El segundo, Lonesome Luke, tiene éxito, extrañamente por ser también una copia de Chaplin (evidentemente, es algo más gracioso que la imitación anterior). Si bien entre 1915 y 1917 filma con este personaje decenas de películas (se calculan unas 67, la mayoría perdidas), ese éxito no le enorgullecía demasiado, y Lloyd termina definitivamente de tratar de ser Chaplin cuando (según se cuenta) escucha en la proyección de uno de sus cortos, a un niño quejándose: “Otra vez ese tipo que intenta parecerse a Chaplin”.

Alejándose de Charlot, nace “el hombre de las gafas”.

Como todo personaje del cine mudo y del humor físico (el llamado “slapstick”) de esa época del cine, al hombre de gafas le sucede de todo. Sin embargo, es infinitamente optimista, ingenioso, ambicioso y nunca cede ante ante la adversidad.

El hombre de las gafas es una especie de perfecto modelo del estadounidense medio de su tiempo. Es el paradigma del hombre estadounidense.

Recordemos que en la década del veinte, entre el final de la Gran Guerra en 1919 y la Gran Depresión de 1929, se viven años “felices y optimistas”, generalmente llamados “los años locos”. A esos años locos solemos imaginarlos a un ritmo frenético. Y ésa es una de las claves del humor de Harold Lloyd: el aumento de intensidad hasta llegar a escenas desopilantes a un ritmo demencial. El argumento se plantea con un ritmo algo lento, pero de a poco empiezan a sucederse los chistes y las escenas físicas desternillantes hasta llegar a un ritmo infernal, de delirio.

Con su aspecto juvenil, su sonrisa, su sombrero de paja y sus anteojos de carey, este muchacho de las gafas supera los obstáculos que se interponen en su camino con valentía y perseverancia. Y en ese crescendo del ritmo del que hablábamos, suelen llegar persecuciones locas y escenas que requieren asombrosas virtudes acrobáticas. Un ícono de su filmografía, de la historia del cine mudo y de la historia del cine en general, es este muchacho de gafas colgado del enorme reloj de un edificio (Safety Last!/El hombre mosca, 1923).

Chaplin hace humor con el personaje marginal, que satiriza a la sociedad norteamericana, ridiculiza al poder y golpea a los ricachones y policías. Lloyd encarna el optimismo del americano medio y su ambición de salir adelante. Ambos serán los cómicos más aclamados de la industria durante la década del veinte (a Keaton se lo valorará realmente más tarde). Igualmente, dejemos claro que siendo las grandes estrellas de su tiempo, entre ambos no hay rivalidad, enemistad, sino mutua admiración.

El problema para el hombre de las gafas llegará al final de la década, cuando la Gran Depresión termine con el optimismo de la sociedad, y también termine con gran parte de la simpatía que esa sociedad tiene por el optimismo de este personaje. Así es como pierde popularidad y la carrera del cómico se volverá cuesta arriba

En ese momento, además, llega el sonido a las películas, que obviamente viene con la palabra, algo que Lloyd no cree que vaya a funcionar en el humor. Finalmente se adaptará, pero sin tanto entusiasmo como el que solía derrochar su personaje.

A partir del final de los veinte, el hombre de las gafas se enfrenta a una adversidad que ya no podrá remontar ni trepando un edificio ni con una persecución alocada.

 

Imagen: Safety Last! (El hombre mosca, F. C. Newmeyer/Sam Taylor. 1923)

 

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Momentos inolvidables del cine: Safety Last! (El hombre mosca, Harold Lloyd, 1923).

Línea de tiempo con la historia del cine.

Slapstick comedy (la comedia física).

Charles Chaplin y su personaje Charlot.

El humor de Buster Keaton.

El humor de Laurel y Hardy (El Gordo y el Flaco).

El humor de los hermanos Marx.

Screwball comedy.

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