La dama de Shalott.

La dama de Shalott

Historias detrás de las obras de arte.

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¿Quién es la dama de Shalott?

 

La dama de Shalott (1888). John William Waterhouse.

 

La dama de Shalott es un personaje trágico de la leyenda del Rey Arturo (aquel rey que, alrededor del siglo VI, es criado por el mago Merlín, quita la espada Excálibur de la piedra, se instala en Cametlot, se casa con Ginebra, y cuyos fieles seguidores son los Caballeros de la Mesa Redonda).

Dentro de esa leyenda hay una dama, Elaine de Astolat, cuya historia de amor imposible y con destino trágico relata el poeta Tennyson en el siglo XIX.

La joven vive en las proximidades del castillo de Camelot, encerrada en una torre (en la pequeña isla de Shalott, que se forma en el río que baja hacia Camelot) encierro que incluye una maldición misteriosa (ella lo sabe por un susurro, pero no sabe la razón): si la curiosidad la lleva a mirar a través de la ventana hacia el castillo de Camelot, morirá.

Para pasar el tiempo, borda ricas y coloridas telas (como la que vemos en la barca). Y para evitar la maldición, mira el mundo exterior a través del reflejo en su espejo. Debe contentarse con ver lo que ella llama “las sombras del mundo”, no la realidad.

Sin embargo, ese reflejo le muestra un día la imagen de Lancelot, el caballero más famoso de los Caballeros de la Mesa Redonda, que cabalga hacia el castillo.

Elaine, literalmente, “muere de amor” por él. Es tal fuerte lo que siente al ver ese reflejo, que buscando la imagen real del caballero mira en dirección a Camelot. El espejo se quiebra de lado a lado y ella grita entonces “¡La desgracia me alcanzó!”.

Condenada por la maldición, baja de la torre, se sube a una barca y va hacia su amor. Pero sus fuerzas, como podemos apreciar en el cuadro, se van consumiendo y, así como las velas se apagan, su vida se apaga antes de llegar.

Entre quienes ven llegar a la dama muerta en la barca, está el propio Lancelot, quien protagoniza los últimos versos del poema de Tennyson:

“Y en susurro, Lancelot, con voz muy queda,
Sólo dijo “Tiene un rostro muy hermoso;
Dios piadoso le conceda gracia eterna
A esta Dama de Shalott”.

 

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