Pablo Picasso.

Picasso Au Lapin Agile 1905

Historias detrás de las obras de arte.

Pudimos hacer esta publicación gracias a las pequeñas donaciones ¿Cómo se sostiene 3 minutos de arte?

 

Au Lapin Agile (1905). Pablo Picasso.

 

Si tenemos que imaginar la efervescencia del mundo del arte a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, seguro que la primera imagen que tenemos es la de Montmartre, en París.

En esa época, todos los artistas que han contribuido a la imagen que solemos tener de un artista (el bohemio de vida frenética, intensa, a veces tormentosa, económicamente sufrida y llena de excesos) concurrían al cabaret Au Lapin Agile (que había nacido como El cabaret de los asesinos y aún hoy abre todas las noches en la misma casa y con el mismo encanto original).

El gerente del cabaret era un personaje llamado Père Frédé, quien tocaba la guitarra y el violoncelo. Y también era el dueño del burro Lolo, al que él y varios de los clientes pintores hicieron que pintara con su cola un cuadro, al que firmaron con el nombre de un artista inventado (Joachim Boronali). Una obra bastante elogiada hasta que se descubrió la broma y dejó en evidencia a muchos críticos de arte famosos.

Como para dar una idea del ambiente que se vivía en Au Lapin Agile, sólo necesitamos nombrar a algunos de sus asiduos concurrentes a lo largo de esos años: Toulouse-Lautrec, Utrillo, Derain, Modigliani y Picasso entre los pintores (por supuesto que también iban músicos, poetas y todo tipo de artistas e intelectuales de la época).

Imaginemos que en las paredes del cabaret colgaban cuadros de artistas que serían muy valorados con el tiempo, pero en ese momento apenas si a sus cuadros los podían canjear por comida y bebida, cosa que Père Frédé, tan bohemio como ellos, les aceptaba.

Entre esas obras estaba este Picasso, donde el artista se retrata como arlequín (el guitarrista que vemos al fondo es Frédé).

Siete años después, a un concurrente del cabaret le gustó el cuadro y Frédé se lo vendió, digamos que por “unas monedas” ya que se calcula en el equivalente de unos quince euros. Y si bien no consideramos que el precio pagado por un cuadro sea el indicador real de su valor (o sea: no nos gusta hablar de precios), la anécdota es que este cuadro llegó a ser, en 1989, uno de los cuadros de valor más alto de la historia.

La anécdota graciosa que llega hasta nuestros días es que Picasso, siempre soberbio y consciente del valor de lo que estaba haciendo como artista, al ver que Frédé había descolgado y vendido su cuadro, le dijo: “Lo vendiste demasiado rápido”.

 

Si quieres leer sobre temas relacionados, te recomendamos algunos links:

Otra historia que nació en el Lapin Agile: la del pintor que no era pintor.

Utrillo, pintor de Montmartre.

Lautrec, uno de los pintores que frecuentaban el Lapin Agile.

Recuerda que también puedes encontrar más material utilizando el buscador de la página.

 

Te invitamos a suscribirte gratis al newsletter de 3 minutos de arte, para recibir por correo anticipos y material exclusivo.
Nuestra mirada: Manifiesto del optimista.
El proyecto 3 minutos de arte.
¿Quieres apoyar a 3 minutos de arte?

2 comentarios

Maria Amelia Guerrero · 4 noviembre, 2018 a las 10:34 pm

Fascinante….como lo cuenta.
Sigan así, van a tener éxito como siempre.
Saludos!!!

    Damián Poggi
    Administrador
    · 5 noviembre, 2018 a las 11:46 am

    Mil gracias por tus palabras, María Amelia. Son un estímulo para trabajar cada día con mucha alegría. Saludos!

Deja una respuesta

Avatar placeholder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.