Balthus.
Cuadros fundamentales para entender la historia de la Pintura.
Thérèse (1938). Balthus (Balthasar Klossowski).
Óleo sobre cartón montado sobre madera. 100,3 cm x 81,3 cm.
Metropolitan Art Museum. Nueva York.
Balthus es uno de los pintores que, en medio de las vanguardias modernas, tiene un estilo muy personal, figurativo (un lenguaje más clásico que el de otros grandes de su época).
La fuerza de su obra se da por el constante choque de opuestos: la serenidad y el silencio contra una tensión extrema, momentos de cruda realidad en medio de un clima onírico (como si fuera un sueño). y la pureza y la inocencia en contrapunto con un erotismo perturbador.
La obra que elegimos es parte de una serie de diez retratos, pintados entre 1936 y 1939, de su joven vecina Thérèse. El contraste de pureza y carga erótica es el tema que dispara a Balthus a la fama y lo convierte en uno de los pintores más controversiales del siglo.
Balthus es tan admirado como criticado: esa inocencia ambigua y provocativa le ha valido la acusación de ser un pervertido.
El artista admite que una de sus obras más conocidas, La lección de guitarra (pintada antes de esta serie, en 1934), sí es una obra obscena (la profesora de música toca a la niña). Y cuenta que su intención en realidad era causar un gran escándalo para poder vivir de la pintura rápidamente. Eso sí, de las demás obras dice: “Mis niñas sobrepasan la condición mortal, exaltan la vida con la tensión de su carne, con la luz que las rodea”. El artista considera que su búsqueda es de pureza y no de perversión.
Pero haya dicho lo que haya dicho, la controversia sigue.
La obra de Balthus con las niñas puras y perturbadoras son las disparadoras de una discusión fundamental: ¿el arte tiene que ser moralmente correcto? ¿El arte debe ser cómodo? ¿Debe evitar enfrentarnos con nuestros miedos y con nuestras zonas oscuras?
Hace poco, en 2017, para otro retrato de Thérèse que pertenece al mismo museo, donde a la niña se le ve la ropa interior y tiene una carga erótica mayor a la del cuadro de esta publicación, se juntaron en su momento miles de firmas en una petición para que el museo contextualizara la obra, para que pusiera una advertencia al público que dijera que podría resultar ofensiva.
El museo se negó rotundamente, sosteniendo que el arte tiene derecho a inquietar y el espectador tiene derecho a inquietarse, y nadie puede condicionar a aquél que se va a enfrentar a una obra de arte.
El arte sucede cuando un artista tiene libertad de expresar, y cuando al mismo tiempo el espectador tiene libertad de experimentar emociones frente a esa expresión.
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4 comentarios
Jordana González Cruz · 16 octubre, 2021 a las 5:18 am
En lo bello que es la vida!
Ramiro Zuaznabar · 14 octubre, 2021 a las 10:34 am
Como señala es escrito, creo que efectivamente el artista tiene todo el derecho de plasmar en su obra cualquier tipo de sentimiento o impresión, el arte es eso, junto a la manera diferente de expresarse cada cual, el público la misma cosa, plena libertad de experimentar cualquier tipo de emoción al contemplar la obra.
José Luis Moreno · 14 enero, 2021 a las 8:08 am
Por Amor al arte…
Maria del Carmen Bosa Zanetta · 10 octubre, 2021 a las 3:10 pm
En qué el arte es justamente, una expresión interior del artista. Se muestra…hay diferentes opiniones. Algunos se ofende y otros se maravillan. Todo es válido. Sólo el tiempo hará que perdure en el impacto causado, o se derrumbe en el olvido. Muy buenos los escritos de opinión.