Boronali

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Historias detrás de las obras de arte.

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Y el sol se quedó dormido sobre el Adriático (1910). Joachim-Raphaël Boronali.

 

En 1910, momento de ebullición vanguardista en París, el Salón de los Independientes se ve sacudido por esta obra colgada entre cuadros de Matisse y Rousseau.

Pensemos que es el el año de La primera acuarela abstracta de Kandinsky (Hilma af Klint ya había pintado cuadros abstractos pero no era conocida). Y para el expresionismo abstracto (con el que identificaríamos el estilo de la obra), aún faltan décadas.

Con esta obra se fundaba un nuevo movimiento, el excesivismo, que como todo movimiento de la época incluía un maravilloso manifiesto.

No es necesario decir que resulta la comidilla de críticos (a favor y en contra) quienes en los periódicos opinan y opinan sobre la obra y las ideas vertidas en el manifiesto.

La obra de Boronali, artista desconocido, misterioso, llega a ser elogiada como “una maravilla del arte expresionista”.

Pero el misterio es develado un par de semanas más tarde por el mismísimo protagonista. Y el protagonista no es Boronali sino un joven escritor que se hace llamar Dorgelés.

Éste es cliente habitual de Au Lapin Agile, el cabaret que frecuentan los geniales artistas que viven en Montmartre. La lista de esos artistas larga pero para muestra escribamos dos apellidos: Picasso y Modigliani.

Dorgelés, padre de la idea, ha escrito el manifiesto. Y junto con varios cómplices que se van sumando hacen pintar la base del cuadro por dos artistas que están por allí.

Luego atan un pincel a la cola del burro Lolo (el burro de Père Frédé, el dueño del Lapin Agile). Le dan de comer zanahorias y lo estimulan para que mueva o sacuda la cola, dando así violentas pinceladas sobre el lienzo.

Todo se realiza en presencia de un notario, para que quede indiscutiblemente documentado. Y es así como quedarán en ridículo los más importantes críticos parisinos de la época. Tampoco se salvan muchos de los intelectuales entusiastas del vanguardismo.

Una historia que a nosotros nos desafía a reflexionar sobre la excesiva “intelectualidad” en el arte. O sobre la intrascendencia del impacto, por impactante que sea, cuando no tiene sustento, cuando no tiene “algo más”.

 

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Au Lapin Agile, la historia del cuadro de Picasso.

Otra historia detrás de un cuadro: por qué La Gioconda se convirtió en el cuadro más famoso del mundo.

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2 comentarios

Diana Vagi · 17 septiembre, 2021 a las 8:20 am

Encantada con 3 minutos de arte de penetra en las situaciones y anécdotas de los pintores Sus creaciones y la profundidad de sus expresiones
Gracias por entrar en este nuevo mundo

Victor Rubenoff · 16 junio, 2019 a las 7:50 am

Feliz de leerlos a ustedes. Muchas Gracias!

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