Munch.

Historias detrás de las obras de arte.

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Las versiones de El grito de Edvard Munch.

 

 

El grito es uno de los cuadros más famosos, más reconocibles, de todos los cuadros pintados alguna vez. Se ha convertido en un verdadero “ícono cultural”.

Como si fuera poco, tiene la importancia de ser precursor del expresionismo (uno de los movimientos más emblemáticos del siglo XX).

El grito es probablemente el ejemplo más perfecto de lo que es una obra expresionista: el artista no retrata el mundo exterior a él, sino que a través de lo que pinta muestra sus emociones, su mundo interior, y para “pintar” esos estados de ánimo utiliza como herramientas fundamentales la distorsión de la figura y el colorido estridente.

Todos conocen El grito. Sin embargo, lo que no todos conocen es que no existe un solo grito sino varios.

A lo largo de los años, Munch realiza cuatro versiones de su obra más una litografía (una obra grabada para realizar impresiones).

Las versiones son en oléo y pastel sobre cartón o en témpera sobre cartón, y la más famosa es de 1893 y se encuentra en la Galería Nacional de Oslo (de las 4 de la imagen, es la de arriba a la izquierda).

¿Por qué pensamos automáticamente en El grito al hablar de expresionismo? Tal vez porque la angustia existencial, la desesperación del protagonista, no sólo revela la angustia del artista, sino que “se vuelve universal” convirtiéndose en el símbolo de la desesperación del hombre moderno.

 

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Algunos ejemplos de la obra del autor de El grito y la deformación como herramienta expresiva.

En la mente del artista: un pensamiento crucial.

El movimiento del que El grito fue pionero: el expresionismo.

El legado de Toulouse-Lautrec, en 6 cuadros.

Otro pionero del expresionismo, en 6 cuadros.

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3 comentarios

Sandra · 30 septiembre, 2021 a las 9:16 am

Aparentemente, la inspiración para este cuadro provino de una tarde en que Edvard Munch paseaba junto con dos amigos por un mirador de la colina Ekeberg, desde donde se podía apreciar el paisaje de Oslo. Munch escribió en su diario en 1891: “Iba por la calle con dos amigos cuando el sol se puso”.
Así aparece en internet. Personalmente estuve con mi hija y mi amiga Bente en el mirador del Museo de Munch en Oslo, y así fue cómo me lo explicó mi anfitriona noruega. Es impresionante el paisaje. Contemplar Oslo desde el lugar merece mil gritos más …

Fernando · 4 septiembre, 2019 a las 4:30 pm

Uno de los aspectos interesantes de El Grito es que se debe a una alucinación, pero lo importante es como el autor fue capaz de racionalizar y trabajar sobre su alicinación para conseguir transmitirla a los demás.

María Elena · 11 junio, 2019 a las 8:49 pm

Dicen que la imagen que aparece en la famosa obra se inspiró en la momia de un guerrero chachapoyas, extraída hace 130 años de un sarcófago de la margen izquierda del río Utcubamba.

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